Solíamos compartir con amigos un juego que se llamaba "Yo nunca" para incentivar el consumo acelerado de bebidas los sábados a la noche. ¡Que no se entere mi hijo! :)
Aquí van los míos para dejar testimonio público en estas letras digitales y para quienes me lo recuerden en la posteridad.
Yo nunca...
1-Voy a dejar que mis hijos anden con mocos salientes por más que ahora tenga que andar con doble dosis de pañuelos descartables.
2- Voy a gritar a ellos o adelante de ellos.
3- Voy a pelearme con otros niños y/o padres de esos niños que perturben la paz de mi pequeño en peloteros, plazas y jardín.
4-Voy a permitir que mis hijos toquen celular, iPods y demás aparatos delicados hasta tanto tengan dominio de sus extremidades, emociones e impulsos.
5- Voy a dejar que mis niños se conviertan en sedentarios tecnológicos víctimas de televisión, computadoras, Play Station, Internet, etc.
Más allá del juego, entiendo que hay una distancia entre lo que uno quiere ser como madre desde el ideal, los deseos y el deber ser; y lo que termina siendo en la práctica. No quiere decir uno reniega o se olvida de lo primero, sino que al vivir la experiencia se pueden incorporar los matices. Y no todo es tan blanco o tan negro.
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