6 de septiembre de 2013

Hace dos años dejé Buenos Aires. Hace dos años volví a San Nicolás.

Hace dos años dejé Buenos Aires. 

  • Dejé la ciudad de los bocinazos.
  • Dejé los olores de excremento de perro en las veredas.
  • Dejé de usar diariamente el trasporte público: la linea D y el 152 que durante 10 años me llevaron a la facultad, al trabajo y a la casa de futuro marido.
  • Dejé de armar bolsos y valijas para viajar frecuentemente.
  • Dejé la adrenalina de la redacción.
  • Dejé las proverbiales pizzas de Guerrin y El Cuartito.
  • Dejé de comer asados en esquinas apretujadas donde a punto es jugoso y jugoso es la vaca caminando.
  • Dejé la ciudad donde me enamoré.
  • Dejé los bares donde es más simple encontrar un trago digno.
  • Dejé las librerías en las que el tiempo se transforma.
  • Dejé de leer pila de libros de ida y vuelta al trabajo.
  • Dejé las avenidas por rubros.
  • Dejé amigos de facultad, master y trabajos.
  • Dejé el cine y dejé los teatros.

Hace dos años volví a San Nicolás.

  • Volví a la ciudad que vibra al ritmo del Río Paraná.
  • Volví a donde crecí y donde quería que crezcan mis hijos.
  • Volví a las tardes de club, quintas y verde por doquier.
  • Volví a esas primaveras florecientes de lapachos rosados.
  • Volví a tener familia y amigos a cuadras de distancia.
  • Volví al lugar en que cualquier excusa es buena para poner algo en la parrilla.
  • Volví a dormir muchas siestas, especialmente en invierno cuando no hay mejor plan.
  • Volví a frecuentar negocios o bares que se los conoce por nombre propio.
  • Volví a la peatonal - "la" en singular, entiéndase una cuadra peatonalizada-, ese lugar de encuentro típico para cualquier día y a cualquier hora.
  • Volví a donde todos te conocen y a escuchar preguntas por mi papá, abuelo o hermanas al decir mi apellido.
  • Volví a la zona donde se pronuncian menos las S y más fuerte las Y.
  • Volví al lugar donde me quería convertir en madre y donde quería que fuéramos familia.

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