Tomi, no. Tomi no. ¡Tomi no!
Son tantas las veces que le digo No a mi hijo a lo largo del día que temo que se crea que es una extensión de su nombre. Es genuinamente travieso, no tiene hermanos para copiar ni va al jardín aún, simplemente le sale ... (como a la mayoría de los niños supongo).
El primer día en nuestra nueva casa -a la que nos mudamos pocas semanas después de su primer cumpleaños- lo primero que hizo al encontrar sus pelotas en la habitación fue tomarlas una a una para tirarlas cuesta abajo por la escalera.
Lo pierden las tabletas de medicamentos y los enchufes. Le encuentra alguna gracia especial a desenchufarnos heladeras, televisor, teléfono inalámbrico y módem. También a cambiarle la temperatura a los vinos de la cava.
Entro en una etapa de gritos que no se detienen hasta que no obtiene los controles remotos, teléfonos o llaves que están en su campo visual.
Ya tiró la llave del auto al inodoro y mi celular a la pileta. Por suerte todavía no descubrió lo divertido que puede ser desenrollar el papel higiénico.
Se deleita abriendo cajones de mesas de luz y recientemente también incorporó los de su mueble de donde saca su ropa en cuestión de segundos si me descuido.
¿A nadie se le ocurrió un tacho de basura en altura? Tomás lo abre entre 10 y 20 veces por día seguidas por uno de mis NO. A veces si tiene tiempo saca la bolsa o algo de basura.
Algunas batallas las doy por perdidas para no estar todo el tiempo repitiendo esas dos letras: N O. Pero cuando su seguridad o la integridad del hogar están en juego no me queda otra: ¡TomiNO!
Te leo y me leo... por acá salen "no", "basta", "te dije que no", "así no, suave", "despacito, "con cuidado", "NO", "bueno, basta, me cansaste", "¡NO!" y otras yerbas.
ResponderEliminar¡Lo de dar algunas batallas por perdidas lo tome de usted señora! Por ejemplo, siempre critique aquellos que le daban celular o tecnologia a los hijos a costa de que se rompiese, y bueno, ya ves que mi teléfono terminó en la pileta :)
EliminarEl mio (que tiene más o menos la edad del tuyo) está en la misma etapa. Jugar y desordenar es fijo... creo que dura hasta la adolescencia, pero el sacar todo de los cajones es una etapa que pasa. A mi ME VUELVE LOCA!!!! Ordeno el cuarto entre 6 y 8 veces al día y cuando ya me harté, dejo todo ordenado cierro las puerta y me voy a pasear y hasta la hora de la comida no vuelvo.
ResponderEliminarMe encuentro con madres que me dicen "la mia nunca abrio un cajon", no se si es cosa del género esta actividad...
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