- "Tengo contracciones, le escribí a la obstetra a ver que me dice".
- "Le salió un sarpullido al bebé, le voy a mandar una foto a la pediatra por si es para preocuparse".
- "Le mandé un audio de la respiración al pediatra porque la sentía muy agitada".
- "Las mamis del jardín salimos hoy a cenar sin chicos".
- "Hay que poner 50$ para el día del maestro, que compramos".
Estas son situaciones de lo más normal en las era del WhatApp. A los que nos tocó ser padres en esta época nos encontramos con que esta aplicación de mensajería atraviesa y está en el medio de un montón de situaciones con nuestros hijos.
No me tocó en suerte comunicarme con la pediatra por esta vía; si bien me dio el celular me aclaró que solo responde llamados. Supongo que el hecho de que trabaje en una guardia debe tener algo que ver.
WhatApp es también el canal por el que atolondramos a nuestros amigos y familiares con los retratos de cada novedad diaria o semanal de nuestros niños. Incluso también con videos de sus torpes movimientos y audios en los que balbucean sonidos que solo a nosotros los padres-cuanto mucho a algún abuelo- nos parecen graciosos.
Un capítulo aparte merecen los grupos de de mamis y/o papis del jardín en los que se multiplican las centenas de mensajes a lo largo del día. De repente, un universo de gente de distinta procedencia que no tiene más en común que la escolaridad de sus hijos, se encuentran conviviendo las 24 horas en este espacio virtual donde se comparten desde los innececsarios "buenos días" diarios, hasta fórmulas para sacar manchas y alguna que otra ayuda útil como que los padres se organicen para llevar y retirar a los niños de los cumpleaños. Son grupos en los que en general no sabemos los nombres de los integrantes y los agendamos como "mamá de fulanita" o "papá de menganito". También se arman largos debates sobre los regalos para las maestras, se organizan salidas de mamis con y sin chicos; y hay incluso espacio para que circulen chistes o imágenes subidas de tono.

Lo más terrible el espacio que nos ocupan con información innecesaria... Por suerte nuestros hijos van a aprender a convivir con estas cosas más naturalmente, nosotros no terminamos de pilotearla es como que queremos atajar, responder, etc. y suma más agote a lo de ser padres. Puffff.
ResponderEliminarSoy de las que manda fotos a la pediatra. Jeje.
Saludos,
Yo me imagino la responsabilidad de un pediatra de recibir y tener que dar un diagnostico o un parecer por el celular y no quisiera estar en sus zapatos. Igual supongo que la mayoría debe recurrir a un "traemelo" o hacelo ver, ante la duda.
EliminarTodavia no llegue a la escolaridad, pero me re imagino en esos grupos...participo en unos cuantos...deje, en algun momento que gran parte del dia pasara por ahi, que muchas de las relaciones se den por ahi. Como que los 1ros meses de maternidad es lo mas, hasta que Caes en la cuenta que el tête a tête es mucho mejor, siempre que se pueda claro. Es inevitable y en algunos momentos genial, divertido y salvador, pero tambien agota estar con la pantalla de por medio, no te pasa???
ResponderEliminarBESOS y abrazos!! Caricias a la panza
Hay momentos en que los disfruto a los grupos y me divierto, otros en que me atosigan, otros en que les encuentro utilidad yme siento contenido, y otros en que me doy cuenta que mi hijo me demanda que deje el celular a los gritos. Siguen ahí... ahora opté por silenciarlos y no recibir notificaciones por lo cual manejo bastante mejor los tiempos que les quiero dedicar.
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