16 de julio de 2012

Empezando a compartirte

Que llegue la hora de la cama es un placer, y no por las ganas de dormir que por suerte ya no son tantas como en los primeros meses, sino porque  empiezo a sentir más y más los movimientos del bebé. 
Es el momento del día en que nos ponemos en contacto, nos sentimos más mutuamente. Es una una diaria ceremonia de comunión en la que compartimos palabras, caricias y pataditas antes de dormir.
Desde la semana 19 que empecé a vivir este mágico fenómeno. En ciertos momentos del día, o determinadas posiciones, empezaron como suaves movimientos que se fueron haciendo más contundentes.
Ahora, ya estoy en la 23 y ya puedo compartir este mágico fenómeno con Esteban (el papá) cuando pone su mano en mi panza. En los últimos días él pudo empezar a percibirlo más fácilmente y no solo eso, sino también que ahora los movimientos también son visibles para quien mira un rato la panza.






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