18 de febrero de 2013

¿Puerperio o cautiverio?

Puerperio: Es el periodo que se extiende desde el final del alumbramiento hasta 45 días o las seis semanas posteriores. Durante el mismo ocurren las modificaciones gravídicas de los órganos y sistemas maternos que retornan al estado previo al embarazo.
Cautiverio: Estado de la persona o animal a los que se ha quitado la libertad.

Las primeras semanas luego del parto son una combinación de ambas a mi entender.  Aquí cinco aspectos esenciales que cambiaron mis días:

1- Tiempo, ese tesoro escaso

El tiempo pasa distinto: las horas se cuentan entre teta y teta; o en los pequeños y afortunados ratos que aprovechas para dormir cuando el bebé también lo hace. 
Es un recurso escaso y limitado. Hay poco tiempo para las cosas de la casa, para uno mismo y hasta para atender el celular y redes sociales donde nuestros amigos quieren tener más noticias de nuestro bebé.
Y pasa rápido, muy rápido. Recuerdo ver salir a marido a clase de yoga mientras yo alimentaba a niño y cuando él volvía yo seguía en en la misma posición.¡Hasta el traste me dolía de tanto estar sentada!


2- ¿Salidas? Solo de emergencia

Creo que podría hacer una lista detallada de las pocas salidas que hice en las primeras semanas. Recuerdo que a la semana del nacimiento fui a la perfumería a la vuelta de casa y lo sentí como una oxigenación express luego de varios días de encierro.
A los 20 días de nacido fuimos una tarde de sábado al club. Desde ahí cada vez mejor y más callejeros. Con el correr de los días uno aprende a acomodarse y se gana confianza para salir con el cochecito o también manejando con bebé en el auto.
Eso si, tener en cuenta que cada salida implica una logística y preparación mucho más planificada y demandante. Ya dejamos de ser los más puntuales a todas las citas y reuniones sociales.


3- El baño, un lujo

Bañarme se convirtió casi exclusivamente en el único momento del día para dedircarme a mi misma y muchas veces me costaba encontrar el momento. De lado quedaron los baños de inmersión que tanto disfruté en la última etapa del embarazo. A la ducha rápido y con nulas chances para tratamientos de belleza como baños de crema con tiempo, fango, cremas, etc.
Así de complicado y eso que tengo la suerte de que marido trabaja en casa. Esto me dio la ventaja de no tener que especular con siesta del niño para entrar al agua o tener que escucharlo llorar mientras intento sacar shampoo de mi cabeza.

4- El look "entrecasa"

Si buscan un regalo útil para una parturienta no lo duden: camisones y pijamas aptos para la lactancia. Pasé muchos de mis días en camisón después de parir y todavía cuando llego a casa lo primero que hago es ponerme uno rápidamente. Es la prenda más cómoda para acomodar al bebe con la teta, de lo más fresco para el verano y no hay que pensar con que combinarlo. Se necesitan varios porque se usan mucho y son de recambio constante con manchas del bebé o nuestras.


5. Zzzzzz Dormir ...

La frase hasta llorar del cansancio se volvió real varias veces. La falta de horas de sueño, el estrés de conocer al bebé y sus tiempos, y las hormonas que aún están un poco revolucionadas ayudan a que las lágrimas broten en circunstancias en las que normalmente no brotarían.
Por más que toque un bebé que le guste dormir de noche, en las primeras semanas cada sonido que emita nos va a despertar. El tiempo entre que lo alimentamos y vuelve a tener hambre pasa volando y cuesta sumar varias horas seguidas de sueño. Teta 1, teta 2, provechito, cambiar el pañal y eventualmente algún hipo o vómito... Cuando querés acordarte queda menos de una hora para que la rutina vuelva a comenzar.

Nada de esto opaca ni por un segundo la felicidad de traer un hijo al mundo y por suerte el ser humano tiene una asombrosa capacidad de adaptación. Hay que transitar estas semanas con paciencia y perseverancia. Con el correr de los días se adquiere más confianza, se conoce más al bebé, y se aprende un poco más esto de ser mamá...

4 comentarios:

  1. yo la semana pasada fui a la peluquería, después de muchos meses me hice las uñas. fue lo más parecido a la libertad de estos últimos 10 meses. mejor que ir a terapia. más reparador que una siesta. ay, la maternidad!

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    1. Yo conseguí manicura y depilación a domicilio afortunadamente y aprovecho la visita de alguna abuela para llamarla...No tiene el gustito de la salida pero es más fácil de organizar.

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  2. ay ay ay... se me viene todo esto encima! por suerte padredemihija trabaja desde casa, y quiero creer que tomarme una ducha sera algo de lo que voy a poder disfrutar seguido... soy muy ilusa?
    te deje un premio por mi blog! besos y buena semana
    http://mammaomama.blogspot.it/

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    1. Gracias por el premio. Es una ventaja tener padre en casa para bañarte tranquila si está durmiendo bebé o está entretenido. Pero el "tranquila" es muy distinto a lo que conoces hasta ahora :) suerte!

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