Cuando conté el nacimiento de mi Dulce Noviembre, me quedó pendiente contar un capítulo inmediantamente posterior, no tan feliz.
Apenas nació Tomás, la obstetra me lo puso sobre mi pecho: Fueron los primeros segundos en que nos sentimos, nos reconocimos, nos reencontramos. Un momento que no me voy a olvidar nunca.
La neonatóloga, que en forma previa ya había hecho su protesta por esta concesión así como por el hecho de que el padre le corte el cordón, se lo llevó luego a una sala contigua para los controles y procedimientos de rigor. Al rato volvió y nos anunció que se lo iban a llevar "un rato" a Neonatología porque había perdido temperatura y se escuchaba un pequeño quejido en su respiración.
Ante mi perplejidad y gracias a la tranquilidad que me transmitió la obstetra (cosa que no hizo la neonatóloga), lo único que atiné a hacer fue pedirle que me lo muestre. Cuando me lo habían puesto en el pecho no había llegado a ver bien su carita.
Acepté esta separación transitoria con amargura pero sin dramatizar. Esperaba poder tenerlo cuanto antes entre mis brazos para prenderlo a la teta ya que mucho había escuchado que la primera hora era fundamental.
El "un rato" de la neonatóloga para mi no podía durar más de una hora. No fue eso lo que sucedió. Pasaron en total cuatro largas horas de espera, separación, incertidumbre y angustia creciente.
Apenas salí de la sala de parto le pedí a marido que llame a nuestra pediatra (la había ido a conocer días antes) para contarle y ella se ofreció a visitarnos al mediodía. A partir de ahí tengo todo un poco mezclado, pero fueron horas interminables.
Cuando me subieron a la habitación creo que me dormité un rato por el extremo cansancio, pero luego la angustia me tenía en vigía. En algún momento vino mi obstetra a revisarme y como nadie de Neotanología se había acercado, ella fue a buscarme las noticias de mi bebé. Nuestra pediatra también fue a Neo a conocer el panorama. A cuenta gotas fui enterándome que le habían puesto respirador, que le habían dado una mamadera y más tarde que esperaban que no la vomitara.
Fueron horas larguísimas. Tenía algunos detalles pero nadie que me explicara porqué permanecía ahí. En un comienzo la preocupación era porque no podía prendermelo a la teta como había planeado, pero luego pasé a angustiarme porque pasara algo grave. Llegó el momento en que rezamos juntos en voz alta con el cúmulo de estampitas de San Ramón y vírgenes que había acumulado con el embarazo.
Me faltaba información, me faltaba mi bebé cerca, los miedos crecían. Para colmo, como no había bebé para visitar y como queríamos las primeras horas tranquilos, esperamos para dar la noticia. El escuadrón preparto eran las únicas que estaban al tanto (y mi hermana que tenía que venir de Buenos Aires) y no podían más con las ansiedades. Los celulares vibraban a cada rato. Hasta consiguieron un contacto en NEO para tener información de primera mano de lo que pasaba.
El padre fue reiteradas veces con las enfermeras a pedir noticias, que lo traigan, algo... Una de las explicaciones fue que la jefa de NEO estaba en otro parto y entonces había que esperar. Eso me sacó, como podía ser que las primeras horas con mi bebé dependían de sus tiempos y ocupaciones.
Cuando ya habían pasado tres horas me puse firme, en que lo traigan o que me permitan verlo a mi en NEO. ¡Sentía que ya me había olvidado hasta de su carita! Finalmente, cerca de las 14 horas (el había nacido pocos minutos antes de las 10) lo trajeron. Alguien de NEO pero que no nos supo decir nada... "Ah, yo lo traje, después hablen con la jefa".
No se si su ingreso a Neo estaba justificado o fue una especie de lección para obstetras que se aventuran a algo tan natural como favorecer el contacto entre el recién nacido y su mamá. Esa fue la sensación que me quedó. Hubo mucha desinformación, poco trato humano y ni siquiera armaron un informe para que me quede como antecedente en su historia clínica.
Quizás estoy equivocada y este ingreso fue esencial para la salud de mi bebé. No lo sé. No me gustó lo que viví en me dio la sensación que las horas se prolongaban por cuestiones que no obedecían estrictamente a su salud.
Pasada la angustia, Tomás se prendió a la teta apenas entró en la habitación y fue la mujer más feliz de la tierra.
Ay Emi que momento terrible!!! Por suerte salio todo bien...pero hay necesidad de tener a los papàs asi?? que bronca!!
ResponderEliminarAbrazotee
Ro Hidalgo
Estoy tan sensible con estas situaciones violentas y de poco consideración con la situación emocional y física que se atraviesa que se me caen las lagrimas.
ResponderEliminarQue bueno que Tomi estuvo bien luego...pero necesaria o no la ida a NEO de el, a vos deberian haberte informado de todo y fallo...
Emi querida! Pésimo lo que te hicieron pasar, lamentablemente esta lleno de malos profesionales.. Se supone que la neonatologa debería priorizar el contacto del bb con su mamá.. Si Tomi debía permanecer en neo o no eso jamás lo sabrás, el ingreso a sus papás debería haber estado habilitado. Lo cierto que legalmente dejaron un vacío en su historia clínica, porque si necesito asistencia mecánica deberían haberlo dejado sentado....
ResponderEliminarGRACIAS A DIOS, pudiste revertir rápidamente y Tomi se prendió sin problemas a la teta, y ustedes TIENEN UN VÍNCULO FUERTE, pero me parece totalmente injusto que les hayan hecho pasar horas de angustia cuando deberían haber estado juntos los 3..
A veces me cuesta entender a esos colegas que ejercen TAN MAL la profesión, esta claro que Tomi NO TENÍA NADA GRAVE como para separarlo de su mamá tantas horas, sino lo hubieran dejado sentado en la historia...
Y eso que te pasó es algo bastante frecuente de escuchar... Solo me queda agregar que SON MALOS PROFESIONALES
Anécdota que te quedará siempre grabada, pero lo importante es que Tomi es un nene sano y que pudiste con tu instinto darle vuelta a la cosa y lograr un excelente vínculo!! Nos vemos pronto!!! BESOS, Lu
Creo que así como a muchas mujeres las pasan por encima con el parto respetado, a mi me tocó algo parecido con NEO en el post parto. Lo bueno es tener cerca a alguien de confianza, sea obstetra o pediatra que te conocen, te tratan distinto y te humanizan estas situaciones.
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