Desde que nos enteramos hasta ahora hubo algunos momentos en que tenía ganas de salir corriendo y gritarlo, o me agarraba ansiedad por llegar a las 12 semanas. Aunque, tengo que reconocer, que la mayoría del tiempo disfruté de este secreto. Fue algo que nos unió como pareja y nos dio tiempo a caer en la cuenta de lo que estamos viviendo y lo que se viene. Empezar a hacer planes, pensar nombres, calcular fechas y empezar a pensar de a tres.
Por supuesto que también ahora es muy positivo compartirlo con familia, amigas y especialmente con quienes pasaron por esto recientemente.
Otro motivo que nos llevó a guardar el secreto, o quizás el que impulsó primeramente la idea fue esperar el famoso período razonable de más riesgo de pérdida de embarazo. La probabilidad es en general temerosamente grande y no quería tanta expectativa a mi alrededor. En lo personal, no soy de esas personas que les gusta generar atención alrededor, así que lo viví muy tranquila hasta ahora.
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