7 de mayo de 2012

Un secreto celosamente guardado

Esperé hasta las 12 semanas de embarazo (3 meses para las no familiarizadas con la cuenta semanal) para compartir la noticia. Hasta ese momento fue un secreto de pareja solo compartido con la médica y la referente de la obra social. Nadie más, ni siquiera al taxista anónimo que me llevó al aeropuerto y me dijo "no vas a volver embarazada" se lo conté.
Desde que nos enteramos hasta ahora hubo algunos momentos en que tenía ganas de salir corriendo y gritarlo, o me agarraba ansiedad por llegar a las 12 semanas. Aunque, tengo que reconocer, que la mayoría del tiempo disfruté de este secreto. Fue algo que nos unió como pareja y nos dio tiempo a caer en la cuenta de lo que estamos viviendo y lo que se viene. Empezar a hacer planes, pensar nombres, calcular fechas y empezar a pensar de a tres.
Por supuesto que también ahora es muy positivo compartirlo con familia, amigas y especialmente con quienes pasaron por esto recientemente.
Otro motivo que nos llevó a guardar el secreto, o quizás el que impulsó primeramente la idea fue esperar el famoso período razonable de más riesgo de pérdida de embarazo. La probabilidad es en general temerosamente grande y no quería tanta expectativa a mi alrededor. En lo personal, no soy de esas personas que les gusta generar atención alrededor, así que lo viví muy tranquila hasta ahora.

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